July 26th, 2000

Anticipo del Centenario de la República de Cuba

Por OLGA CONNOR
Publicado en El Nuevo Herald
26 de julio del 2000

No nacieron dentro de la República. No oyeron la historia de la República. Pero a pesar de la falta de información en las escuelas, a los jóvenes de las generaciones cubanas de los últimos 40 años, no les pudieron borrar la memoria.

“Con todo el lavado de cerebro allá adentro, y así y todo no pudieron”, dice el escritor William Navarrete, de 31 años, residente en París, quien tuvo que estudiar en libros prohibidos la historia de la Cuba prerrevolucionaria.

“La República está fuera de Cuba”, comenta Navarrete, y fuera de la isla, piensa, debe celebrarse el centenario, que ocurrirá el 20 de mayo del 2002, 100 años después de izarse la bandera cubana por primera vez en el Castillo del Morro de La Habana.

La Association du Centenaire de la République Cubaine en París fue fundada por Navarrete y Enrique José Varona, descendiente del ilustre filósofo positivista cubano de su mismo nombre. Ambos son especialistas en historia del arte y colaboran en un libro sobre artistas y críticos de arte cubanos. Navarrete también ha incursionado en la historia de la música popular, y L’Harmattan le publicará La chanson cubaine: textes et contexte (La canción cubana: textos y contexto).

El acto fundamental de la Asociación del Centenario será una publicación especial a través del periódico Le Monde, dice Navarrete, en que se abarquen distintos temas a cargo de especialistas sobre religión, sociología, arte, política y economía, que cubra el período republicano, es decir, los primeros 56 años.

“No queremos prolongarlo hasta la época actual”, proclama. “No reconocemos que el gobierno actual sea una república, porque ha violado la Constitución del 40 que fue la última constitución cubana”.

“Con sus altas y sus bajas ese proceso constitucional cubano está en el exilio”, razona Navarrete. “Sabemos todos los `chanchuyos’ que hay, pero se ha exiliado gente de mucho valor. Han muerto aquí, en España, en Francia, en Puerto Rico, en Miami, fundamentalmente se han mantenido vigentes ciertas tradiciones políticas de la República que en Cuba se han ignorado”.

“En Cuba no hay Congreso ni Senado, lo que hay es una asamblea del poder popular que es para asentir y aprobar al mandatario superior”, dice, reafirmando su tesis.

El Boletín llamado 100 Años es una de las actividades de la Asociación. En el machón aparecen los miembros benefactores y adherentes: el editor de la colección Colibrí, Víctor Batista-Falla, residente en Madrid; el dramaturgo Eduardo Manet que trabaja y vive en París, y la organizadora de la exposición de arte cubano en Aix en Provence en 1998, Isabel Meyer Calonder. Aparecen también la artista cubanofrancesa Gina Pellón, el reconocido profesor y crítico literario Enrico Mario Santí y el arquitecto David Bigelman, profesor de la Universidad de París, entre muchos intelectuales cubanos que residen en Europa y América.

Los artículos del boletín son de índole cultural, como en abril-mayo una monografía sobre Varona, un artículo sobre Alejandro Humboldt y una entrevista al pintor cubano en París Jorge Camacho. Pero también hay un editorial y una carta a Bill Clinton sobre el caso de Elián, que señalan una filiación política específica.

En el 2002 la Asociación del Centenario cesará. ¿Y qué pasará si no tienen necesidad de celebrar el aniversario fuera de la isla perdida?

* La República en FIU

No sólo los cubanos de París piensan en la conmemoración de la República de Cuba. En octubre el Instituto de Investigaciones Cubanas (CRI) de la Universidad Internacional de la Florida, celebrará su tercer congreso interdisciplinario, que, como dice Uva de Aragón, subdirectora del CRI, es ya un MiniLASA (Latin American Studies Association), debido al número de trabajos.

Una de las mesas redondas este año, dirigida por Marifeli Pérez Stable, versará sobre la historiografía de la República de Cuba (1902-1958).

El Congreso se abrirá el 18 de octubre con la presentación del libro de María Luisa Lobo Montalvo (fallecida hace dos años) Havana: History and Architecture of a Romantic City, con prólogo de Hugh Thomas, editado en Londres, que también contiene historia arquitectónica y artística de la época de la República.

* La República en libros

Marifeli Pérez Stable está escribiendo un libro (precisamente durante su temporada de sabática en Miami) sobre la trayectoria cubana, desde 1868 al 2000. Su interés es repensar la historia de la nación desde una perspectiva diferente. Siempre se ha estudiado a Cuba en sus relaciones con el azúcar y los americanos, dice. Su idea es ver el papel de los políticos cubanos, sobre todo de las élites, porque la revolución es populista y no ha reconocido a los grupos dirigentes del pasado.

Hay que estudiar los momentos claves, comenta: “Por ejemplo, uno de mis argumentos es que hay que destacar el valor de Tomás Estrada Palma, quien después de un recorrido por la isla de Cuba en 1902, entró como civil en La Habana para declarar la independencia”.

“Una reevaluación de la Enmienda Platt es necesaria en el contexto de los hechos de 1905-06, en que se pone en vigor”. Estrada Palma y los conservadores no querían que ganaran los liberales e hicieron trampa en las elecciones, entonces los liberales se alzaron. “Ambas partes pidieron la intervención de los norteamericanos”, explica Pérez Stable. “La pelota estaba del lado de los cubanos que marcaron nuestra historia, y no tanto porque estuviera el `águila’ sobre nosotros”.

* Teatro campesino

La luz, el agua, la tierra, el viento le dieron la pauta a José González Oriol para titular su grupo en Cuba Teatro de Los Elementos, desarrollado al aire libre en Cumanayagua, su pueblo natal, en las estribaciones de la Sierra del Escambray.

El director cubano de visita en Miami explicó cómo organiza sus presentaciones estilo “teatro calle”, el jueves pasado al mediodía en la Universidad Internacional de la Florida. La asistencia de alrededor de unos 12 especialistas a la charla, patrocinada por el Instituto de Investigaciones Cubanas, incluía a los teatristas cubanos de Miami: Mario Ernesto Sánchez, director de Avante, y Teresa María Rojas, directora de Prometeo.

Oriol, que aceptó que su trabajo está influido por los autos sacramentales medievales, inviste a los personajes de valores alegóricos y los disfraza con los materiales a mano: el carbón y las pinturas vegetales, y la ropa de yute.

El pueblo forma parte integral de sus representaciones, colaborando en las creaciones. Una de sus experiencias fue en un pueblo de descendencia haitiana en Oriente. Otra temporada transcurrió en Jacksonville, un pueblo al sur de Isla de Pinos (ahora de la Juventud), fundado por caimaneros, en el que aún se habla inglés y español en un bilingüismo arcaico.