En los medios Archivos

Cincuenta años de la revolución cubana: El comandante que se enfrentó a Fidel

Casa Branca alenta laço entre Brasília e Havana, diz analista

Sueño de una noche de verano

La Imposibilidad de Cambio

Es una lástima que no existan estudios antropológicos de esa especie rara en que nos hemos convertido los cubanos. Puedo apostar a que ya habrían detectado una característica cada vez más marcada en nuestra idiosincrasia: la imposibilidad de asimilar los cambios. Los cubanos seguimos viendo la oruga donde ya está la mariposa. Acostumbrados a vivir en una sociedad casi inmóvil, u observándola desde otra orilla, nos cuesta percibir y aceptar el movimiento, no sólo en los procesos sociales sino también en la evolución vivencial e ideológica de otros individuos.

Millones de cubanos, en la isla y en el exilio, han crecido permeados por la retórica de la intrasigencia con proporciones casi simétricas entre ambos lados: cada uno aferrado en su trinchera, empecinado en no modificar un ápice su posición. En el fondo, tanto tememos a las sacudidas profundas, que incluso nombrarlas puede parecer una osadía. En los años 90, las palabras ”crisis” y ”cambio” fueron proscritas de los medios oficiales de Cuba y sustituidas por ”período especial” y ”reformas”; en Miami ”diálogo”, que también quiere decir ”cambio”, es palabra maldita como también suele ser “normalización”.

La constancia diaria de nuestra incapacidad de asimilar cambios está en todas partes: en los linchamientos verbales de la radio miamense y en la blogosfera y en otros websites del exilio donde los comentarios de los lectores suelen estar más centrados en sacar los trapos sucios del ”pasado comunista” de fulano, mengano o perenceja que en debatir temas.

Y aunque en Miami nos pasamos la vida clamando por cambios en Cuba y deseando a viva voz deserciones que erosionen al régimen, cuando han ocurrido nos negamos a aceptarlas, especialmente si declaraciones del desertor no encajan con los criterios de la ”verticalidad” del exilio.

Sin duda, la paranoia inculcada por el castrismo tiene gran responsabilidad, pero me pregunto qué parte de nuestra humanidad está fallando cuando nos ensañamos injustamente con personas que rompieron con el régimen hace mucho.

Es el caso de intelectuales como Marifeli Pérez-Stable, de quien se suele recordar incesamente su participación en la Brigada Antonio Maceo. Han pasado ¡30 años! del diálogo, y décadas desde que Pérez-Stable se alejara del castrismo. Es el caso del fallecido escritor Jesús Díaz, gestor del proyecto cultural y de pensamiento más interesante del exilio en los años 90, Encuentro de la Cultura Cubana, a quien incluso hoy algunos siguen considerando comunista. No me estoy refiendo a los cambiacasacas, a los que pasan de bando a la sombra esperando que nadie los descubra, sino a quienes abiertamente han explicado su conducta. No sé si muchos de esos vociferantes han hojeado alguna vez el proyecto Cuba, reconciliación nacional de Pérez-Stable, el intento más serio hasta la fecha para dar respuesta a interrogantes como qué hacer con el pasado de violaciones de derechos humanos en la isla una vez iniciada la transición a la democracia, que contó con la colaboración de figuras del presidio político como Mario Chanes de Armas, Ernesto Díaz Rodríguez y Angel de Fana. O si han leído la revista y el website de Encuentro, calificados por el régimen cubano como servidores de Washington.

Es particularmente lamentable el ensañamiento con Hilda Molina, la médico cubana ex directora del Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN), a quien Fidel Castro le ha impedido durante 14 años reunirse con sus familiares en Argentina. Molina encabezó experimentos fallidos con células embrionarias en el cerebro para luchar contra enfermedades neurológicas como el mal de Parkinson, pruebas similares a las que son comunes hoy en varios países europeos. No estoy segura de que sea esto lo que más moleste de ella: sospecho que la causa es el chisme de su supuesto affaire con Castro –nunca confirmado–, y su cercanía de antaño al poder desde su posición de líder científica y diputada al parlamento.

¿Cómo explicar que se la haya llegado a comparar aquí con Joseph Mengele, el monstruo nazi? Mengele, obsesionado con los gemelos, condujo experimentos en Auschwitz en cientos de niños, a los que inyectó químicos en los ojos, amputó extremidades, operó sin anestesia e incluso les realizó cambio de sexo. Sólo una combinación de ignorancia, odio y profunda incapacidad de perdón puede convertir a Molina en émula del ”ángel de la muerte”. ¿Por qué acusarla de delitos de los que no existe prueba alguna? ¿Por qué en vez de apoyar la justísima causa de reunificación familiar de quien es hoy víctima del castrismo, nos empeñamos más y más en hurgar en su pasado? ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar lo más simple: que el tiempo pasa y la gente puede cambiar de opinión?

Editora de Yahoo! Inc.

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¿Qué es el exilio cubano?

Cubanos no gozan aún de los efectos concretos de los cambios de Raúl

Esperanza de cambio sobrevive entre augurios de continuidad

Generacion de Arqueologos

En el último año, Colibrí ha fijado su atención en otra zona del pensamiento cubano: la crítica literaria y la historia intelectual producidas por autores jóvenes, residentes en la isla o exiliados a partir de la década del 90. Los tres últimos volúmenes de la editorial, Inventario de saldos de Ernesto Hernández Busto (La Habana, 1968), Límites del origenismo de Duanel Díaz Infante (Holguín, 1978) y La filosofía cubana in nuce de Alexis Jardines (Holguín, 1958), son un buen compendio de las obsesiones de esa nueva comunidad intelectual que, trabajosamente, intenta articularse entre la isla y el exilio.

El libro de Hernández Busto, escritor afincado en Barcelona, establece claramente tres polos de atracción del nuevo ensayo cubano. En la primera parte, Cacerías secretas, se propone una relectura de clásicos de la isla (José Martí, Julián del Casal, José Lezama Lima, Virgilio Piñera, Alejo Carpentier, Nicolás Guillén). En la segunda, Pasando lista, leemos un intento de redefinición del canon nacional de las letras en Cuba, luego de aquel recorrido crítico. Por último, en la sección final del libro, De la vida dañada, asistimos a un acto de exorcismo literario, por el cual un escritor cubano en el exilio hace memoria de su generación, la primera plenamente postcomunista de la historia de Cuba, y cuestiona moralmente a quienes quedaron en la isla, aferrados a la defensa del castrismo.

Tradición, canon, moral pública del intelectual, oposición política del escritor vendrían siendo algunos de los temas recurrentes del nuevo ensayo cubano. En el enjundioso libro de Duanel Díaz Infante, joven crítico radicado en Madrid, estas cuatro dimensiones también son perceptibles, a pesar del tono más académico y de que el volumen fue escrito cuando el autor aún residía en La Habana. En el que tal vez sea uno de los estudios más ambiciosos sobre Orígenes, la legendaria revista habanera de mediados del siglo XX, Díaz Infante propone no sólo una valoración del legado de ese grupo de poetas, centrada, sobre todo, en las limitaciones de su imaginario blanco, católico y nacionalista, sino una historia crítica de la recepción de aquel movimiento literario y sus escamoteos y manipulaciones desde la política cultural de la Revolución.

Orígenes y la Revolución, Lezama y Fidel, aparecen en esta ensayística como dos grandes mitologías del siglo XX cubano: la mitología literaria y la política, la poética y la histórica. A pesar de que la contradicción entre ambas es evidente, ya que mientras Orígenes postulaba la entrega a la poesía como redención nacional, el orden revolucionario exigía el sacrificio de la literatura ante la Historia, el régimen cubano se las ha agenciado para hacer, ya no de Martí, sino del hermético y barroco Lezama, una suerte de profeta del totalitarismo. Contra esa maquinaria de instrumentación política de la historia literaria de la isla está dirigida buena parte del nuevo ensayo cubano.

Pero para denunciar esos usos del pasado es preciso hacer arqueología de la cultura prerrevolucionaria. La República, es decir, ese período de la historia moderna cubana que media entre 1902, cuando concluye la primera ocupación norteamericana, y 1959, cuando triunfa la Revolución, se ha convertido en una reserva simbólica hábilmente aprovechada por la joven intelectualidad de la isla y el exilio. Como el aparato de legitimación del régimen revolucionario se construyó a partir del rechazo del período republicano, los nuevos ensayistas cubanos buscan en el ancien régime la venganza simbólica contra la Revolución.

Un buen ejemplo de ese gesto es el último libro editado por Víctor Batista en Colibrí: La filosofía cubana in nuce de Alexis Jardines. Contra una historia de las ideas en Cuba, reconstruida hegemónicamente desde el marxismo-leninismo, durante las últimas cinco décadas, y que descarta el pensamiento republicano como mera “filosofía burguesa”, Alexis Jardines propone la más plena y contundente reivindicación del saber filosófico cubano de la primera mitad del siglo XX. Enrique José Varona, Humberto Piñera Llera, Máximo Castro Turbiano, Pedro Vicente Aja, Jorge Mañach, Medardo Vitier, Roberto Agramonte, Luis A. Baralt, Mercedes y Rosaura García Tudurí, nombres virtualmente borrados de la historia oficial de la ideología cubana, aparecen aquí dentro de una galería de republicanos eminentes.

La historia del pensamiento cubano, entre la difusión del positivismo que encabezó Varona a fines del siglo XIX y la avasalladora influencia que José Ortega y Gasset ejerció sobre Mañach y casi todos los filósofos de la generación de 1940, es narrada por Jardines como si se tratara de un patrimonio perdido. Las páginas finales del libro de Jardines son especialmente duras con el dogmatismo que el gobierno de Fidel Castro impuso a las ciencias sociales: “reformar la enseñanza de la filosofía en Cuba -dice este autor residente en la isla- significa, ante todo, separar la filosofía del marxismo, tal y como en el Medioevo cristiano fue necesario separarla de la teología. La filosofía -más que ninguna otra ciencia o actividad intelectual- es, en nuestro contexto, tan sierva del marxismo como lo fue de la Escolástica hasta bien entrado el siglo XIX”.

Una editorial como Colibrí, interesada en captar las mejores expresiones del pensamiento de un país, fuera de ese país, sólo es concebible en una cultura, como la cubana, controlada por un Estado totalitario y, por tanto, expulsora de una gran comunidad de exiliados. Sin embargo, como lo confirman estos tres volúmenes, la reintegración del campo intelectual cubano, después de cinco décadas de fractura, es posible. Las últimas generaciones de intelectuales cubanos rondan los mismos temas y hablan la misma lengua, desde lugares distantes: París, Barcelona, México, Nueva York, Madrid, Miami, La Habana Gracias a proyectos editoriales, como Colibrí, los futuros ciudadanos de esa isla contarán con una muestra representativa del ensayo escrito en estas décadas infames, desde cualquier ciudad del mundo.

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El Costo en Vida de las Revoluciones

Por EMILIO ICHIKAWA
Publicado en El Nuevo Herald
13 de enero del 2006

El doctor Armando Lagos, dice la estudiosa de la memoria cubana María Werlau, es la inspiración de un proyecto que tiene como objetivo central certificar las muertes de la violencia revolucionaria en la historia de Cuba. Pedro Corzo y Marifeli Pérez-Stable también trabajan en proyectos afines al de Werlau, por lo que cabe pensar que no hay intención de olvidar en cualquiera de las alternativas que depare el futuro de Cuba.

El 30 de diciembre pasado The Wall Street Journal publicó el artículo Counting Castro’s Victims donde la periodista Mary Anastasia OGrady explicaba los alcances del trabajo de Lagos, Werlau y el resto del equipo; y le sucedió The Boston Globe, que en su edición del 4 de enero reciente publicó un artículo del columnista Jeff Jacoby titulado 9,240 victims, and counting, que también elogia el proyecto de la estudiosa cubana.

El trabajo “archivo de la memoria” se centra en la documentación probada de las muertes que la violencia política ha cobrado en Cuba. Sus resultados, impresionantes para cualquier lector, pueden ser consultados en la página electrónica de su proyecto

www.cubaarchive.orgEl político más cuestionable en este estudio es, por supuesto, Fidel Castro, quien ha estado suficiente tiempo en el poder como para desbordar todos los records. Pero el estudio referido va más allá del anticastrismo, no sólo porque estudia la violencia en períodos anteriores a la revolución de 1959, sino porque cuestiona el uso indiscriminado de esa violencia incluso en la etapa que se abrirá una vez que desaparezca el insólito tirano de la escena política de la isla.

Estudiosos y políticos del prestigio de Carlos Alberto Montaner declaran que no hay por qué esperar una transición violenta en Cuba; y se entiende: como políticos, están tratando de cosechar en la declaración el menor mal posible. Pero debemos ser objetivos: en medio siglo de castrismo hay demasiado rencor acumulado, incluso al interior de las mismas familias. El “pase de cuentas”, según las noticias que nos llegan desde La Habana, ya ha comenzado. Es como si decidiéramos no decir las cosas para que no sucedan, cuando de lo que se trata es de decir lo que está sucediendo para tener control sobre el proceso.

Ir de frente a la verdad, con valor, debe ser la filosofía del futuro cubano. La mentira ha ocupado demasiado espacio en nuestras vidas. Y si es cierto, como dijera Martí, que hay cosas que hay que mantener ocultas para alcanzar ciertos fines, es cierto también que hay otros fines que se malogran precisamente por la parte de verdad que faltó por decir.

A principios de marzo de este 2006 se editará en Miami otro “Memorial” de la historia contemporánea de Cuba. Miles de muertos serán identificados con sus cruces, mientras otros serán evocados en una cruz gigantesca pues su falle- cimiento no se ha podido documentar con rigurosidad.

En la edición del pasado año las entrevistas permitieron documentar doscientas muertes más. María Werlau, quien lleva la parte ejecutiva del proyecto, necesita que la gente cuente su experiencia para mostrarle al mundo que no se trata de una cuestión de opinión, sino de objetividad: la historia reciente de Cuba ha costado demasiadas muertes. Aunque el material es doloroso, hay un vacío en nuestra memoria que de cualquier forma debemos llenar.

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En Primer Plano

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Académica Cubana a Importante Posición

Por WILFREDO CANCIO ISLA
Publicado en El Nuevo Herald
13 de agosto del 2004

La profesora cubanoamericana Marifeli Pérez-Stable, reconocida figura del mundo académico en Estados Unidos, fue nombrada para ocupar la vicepresidencia de gobernabilidad democrática del Diálogo Interamericano (DI), un importante foro de análisis político en el hemisferio. Es la primera personalidad cubanoamericana que se desempeñará en esa vicepresidencia.

El nombramiento de Pérez-Stable se produce en momentos en que la entidad -fundada en 1982 y con sede en Washington- se encuentra en un período de crecimiento y reorganización, en busca de mejores estrategias para enfrentarse a los retos políticos, económicos y sociales del continente.

Pérez-Stable reúne condiciones excepcionales para integrarse a nuestra institución y lidiar con el asunto más crítico que confronta hoy América Latina: cómo hacer políticas y estructurar gobiernos que funcionen en beneficio de la población”, dijo ayer Peter Hakim, presidente del DI.

Hakim expresó que la decisión tuvo en cuenta el profundo conocimiento de Pérez-Stable acerca de la región, “su probada capacidad de comunicación, rigor analítico y alta capacidad de organización”.

Pérez-Stable, quien integra el claustro del Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), asumirá el cargo el 30 de agosto.

“Fue una posibilidad inesperada para mí, pero que recibo con total beneplácito”, manifestó ayer Pérez-Stable. “Siempre he aspirado a que mi pensamiento rebase la academia y tenga consecuencias públicas”.

Explicó que entre sus tareas fundamentales estará articular al tema de la gobernabilidad latinoamericana algunos programas del Diálogo que han funcionado de manera dispersa, como los dedicados a Cuba y Haití, las relaciones étnicas, la libertad de expresión y la mujer en la política continental.

“El reto principal en la región es que tenemos sociedades movilizadas con lógicas ansias de vivir mejor, formaciones políticas frágiles y cuestionadas, y economías que no logran revertir su crecimiento en beneficios públicos palpables”, opinó.

Pérez-Stable, prestigiosa cubanóloga y autora de La Revolución Cubana: origen, desarrollo y legado, enfatizó que esta designación no la apartará de su mirada a los problemas de la isla. “Cuba está en el centro de mi vida, y esta oportunidad la asumí también pensando en que el problema cubano necesitará en un futuro aprender y tejer nuevas relaciones con América Latina”, argumentó.

El DI, una entidad moderada con un amplio espectro de signos políticos, ha producido desde 1989 numerosos informes y recomendaciones sobre el tema cubano. Es partidario de una nueva política estadounidense hacia Cuba, pero ha criticado la ausencia de libertades democráticas en la isla.

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El Saldo de 45 Años de la Revolución Cubana

Según la propaganda oficial, Cuba tiene mucho que celebrar en un año signado por “la lucha contra el bloqueo de Estados Unidos y por lograr una cultura general integral”, y cuando puede exhibir un crecimiento económico del 2.6 por ciento, superior al que registrará América Latina en el período.

Pero para la disidencia interna y la mayoría de los exiliados, el arribo del régimen castrista a su aniversario 45 no ofrece ningún motivo para festejar en un año particularmente cargado de represión y penurias para la población.

Dieciséis personalidades de diferentes ejecutorias, en el movimiento opositor y en la diáspora, ofrecen a El Nuevo Herald sus opiniones sobre este acontecimiento, respondiendo a la pregunta: ¿Cuál es para usted el saldo de 45 años de revolución en Cuba?

Guillermo Cabrera Infante, escritor, Premio Cervantes de Literatura: Ha sido una era de sangre, sudor y lágrimas. Ellos se han robado la patria y le han dado a los cubanos la muerte.

Huber Matos, ex comandante de la revolución, presidente de Cuba Independiente y Democrática: La revolución cubana fue una gran esperanza y una oportunidad magnífica para que nuestra república consolidara su institucionalidad democrática, independencia y soberanía. Lamentablemente, Fidel Castro, movido por su ego insaciable, usó su enorme influencia sobre la población, la mentira, el terror y la complicidad de algunos socios del liderazgo revolucionario, para prostituir el proceso, transformando la república en feudo suyo. A la luz de 45 años de ejercicio del poder castrista, la revolución cubana es el fraude más inmoral y costoso que haya tenido que sufrir pueblo alguno en tierras de América.

Carlos Franqui, escritor, ex director del diario Revolución: Cuba es una ruina material, económica, industrial, comercial, agrícola, social, cultural, moral y humana: la tragedia incluye un millón de presos y castigados, decenas de miles de fusilados y desaparecidos, dos millones de desterrados, más de un millón de desempleados…. Cuba se ha aldeanizado. Las tres verdades castristas de “empleo, salud y educación” son tres mentiras; la ración alimenticia es menor que la de los esclavos; escasean la electricidad, la ropa y los zapatos; las casas se derrumban, pululan la corrupción, el robo, la mentira, la vagancia, la violencia, el crimen, el privilegio y la discriminación. Medio millón de cubanos fueron enviados a guerras en 15 paísesa hacer guerrillas, terrorismo o narcotráfico. Once millones quieren escapar del “paraíso castrista”.

Mario Chanes de Armas, asaltante del Cuartel Moncada, expedicionario del yate Granma, cumplió 30 años como prisionero político: La revolución se hizo para combatir una dictadura, pero sus ideales fueron apuñalados desde el comienzo por Fidel Castro, que desde el poder empezó a pisotear los derechos constitucionales que prometió defender. Lo peor es la cárcel, el dolor y la división de las familias.

Max Lesnik, director de Radio-Miami y dirigente de Alianza Martiana: Juzgar en 45 segundos de lectura un proceso de 45 años de historia será como pretender reducir un bosque a un simple palillo de dientes. La Revolución Cubana, como todo cambio social trascendente, que se realiza frente un vecino poderoso que se le opone -Martí le llamó el Norte revuelto y brutal que nos desprecia- tiene momentos de grandeza y episodios de excesos y mezquindades. Instantes gloriosos y momentos penosos. Cuando se cierre el proceso de confrontación entre Estados Unidos y Cuba, entonces, y sólo entonces, será el momento en que veremos la luz de un sol en el que hoy algunos sólo ven las manchas.

Vladimiro Roca, hijo del fallecido líder comunista Blas Roca y líder de la coalición disidente Todos Unidos: El proceso revolucionario ha sido una catástrofe, una decepción perpetua y una estafa colosal. Estamos en el capítulo final de una telenovela en tiempo real, donde al director en jefe le quedan sólo dos opciones: hacer los cambios, aunque sólo sea una reforma económica, o utilizar la fuerza y la represión para mantenerse en el poder en medio de este desastre.

Claudia Márquez, periodista, vicepresidenta de la Sociedad de Periodistas Márquez Sterling, editora de la revista independiente De Cuba: Tengo 26 años, por lo que nací en la mitad del proceso, escuchando la propaganda del presente y las promesas de futuro. Pero nunca he logrado sentirme libre en mi propio país. Percibo la nostalgia de los que están fuera del país, pero aquí también muchos cubanos nos sentimos exiliados en nuestro propio país, extraños, reprimidos por el simple hecho de pensar diferente al gobierno. Sueño con el momento de sentir, por primera vez, la libertad.

Rafael Rojas, ensayista, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) de México: Una economía precaria y dependiente. Un mercado desabastecido y raquítico. Una sociedad más integrada, pero menos libre. Un Estado más equitativo, pero menos legal. Un gobierno más personalizado y menos distribuido. Una cultura viva, nueva, diferente y controlada. Una política menos representativa, menos cívica, más autoritaria y tan corrupta. Un país que es símbolo antiamericano y realidad latinoamericana. Una nación, más que dividida, fragmentada entre la isla y el exilio.

Marifeli Pérez-Stable, profesora de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), autora de La Revolución cubana: origen, desarrollo y legado: Cabría sacar el saldo político. Prefiero, sin embargo, sacar otro: el de nuestros sentimientos. Aquel 1ro de enero fue recibido por un júbilo nacional casi sin precedentes y digo casi porque -Enmienda Platt aparte- la fundación de la república suscitó una alegría parecida. En ambas ocasiones, la inmensa mayoría depositó sus esperanzas en la nueva Cuba que nacía y, al verlas frustradas, la rabia -con razón- primó. Hoy no es así. Cada día son más los cubanos que sanamos nuestras heridas, abrazamos a nuestros familiares del bando opuesto y nos reconciliamos con nosotros mismos. Por no temerle a la luz ni a la generosidad, somos la peor pesadilla de un régimen que necesita del odio y sobrevive por la oscuridad. Andamos por nuevos caminos hacia un nuevo júbilo nacional.

Carlos de la Cruz, empresario, presidente de Eagle Brands: ¿Cómo es posible que en el siglo XXI siga existiendo la dictadura de Fidel Castro en Cuba? La miopía deliberada de los organismos internacionales como Naciones Unidas en virtud de proteger la soberanía de los países y sobreponer los intereses mercantiles sacrificando los Derechos Humanos y de bienestar del pueblo, ha permitido que aún después de la caída de la Unión Soviética, Fidel Castro continúe en el poder. El saldo de la revolución cubana es el descalabro de un país que ha pasado de segundo entre los de mayor ingreso per cápita en el hemisferio a uno de los últimos. Desgraciadamente esta miseria y la falta de libertad han llevado a nuestro pueblo a anhelar irse de su patria.

Guillermo Alvarez Guedes, humorista: Aprender que uno quiere a su patria. Reconocer que es muy triste no tenerla. He vivido 43 años de exilio añorando a mi patria por culpa de una revolución atrofiada que nos lastimó a todos. Uno de los seres más desgraciados de este mundo es aquel que no tiene patria. Aunque sea una mierda lo que quede. Parafraseando un exergo conocido, Cuba es un país que no existe; yo nací allí.

Willy Chirino, cantautor: La revolución cubana ha conseguido todo lo opuesto a lo que se propuso. ¿Reforma agraria? ¿Erradicar el racismo y la prostitución? ¿Educación y salud? Tengo que decir que yo, un guajirito pinareño, salí de Cuba con segundo año de bachillerato sin haber pagado un centavo por educarme, y que cuando llegué a Estados Unidos mis conocimientos estaban muy por encima de los estudiantes de mi nivel aquí. No obstante, no hay adelanto que valga a cambio de la opresión de un pueblo. Lo que nos deja esta revolución es una larga noche de divisiones familiares, dolor, hambruna, degeneración y muerte.

Gisela Delgado, directora del Proyecto de Bibliotecas Independientes de Cuba (PBIC) y esposa del disidente Héctor Palacios, condenado a 25 años: Han sido 45 años de violaciones de derechos humanos. Los bastiones de salud y educación se han desmoronado: no hay medicamentos en los hospitales y faltan los profesores en las escuelas. El sistema socialista se ha convertido en una angustia para el pueblo cubano. Los derechos son todos o no lo son: la medicina y la educación gratuitas no pueden excluir la libertad de expresión.

Alcibiades Hidalgo, ex embajador de Cuba ante Naciones Unidas: Cuarenta y cinco años después, mi saldo es el de los sueños robados. A todos los cubanos Fidel Castro nos ha robado algo. A mi generación, que creció en la isla y abrazó todas las promesas, la privó de su identidad y de su autodeterminación. Las hermosas ideas de libertad e igualdad (nunca habló de fraternidad) resultaron falsificadas, apenas una coartada hacia un poder delirante, dueño y señor de almas y haciendas, que ha convertido a Cuba en un penoso anacronismo político. Para la reconstrucción de la nación, hay que meditar también en cómo educar a los jóvenes cubanos para que sus sueños sigan siendo imprescindibles y legítimos.

Blanca Reyes, esposa del poeta Raúl Rivero, condenado a 20 años: Tenía 11 años cuando triunfó la revolución. Entonces amé y seguí a un rey mago barbudo de 33 años, que ha terminado como un caprichoso, viejo dictador. Viví obnubilada hasta cierto día de 1980, cuando, parada en Galiano y Neptuno, comencé a descubrir una Habana destruida. Lamento haber entregado mi juventud y mi vida a algo que no valía la pena…

Nicolás Quintana, arquitecto: Cuba se halla sumergida en un submundo kafkiano que parece no tener fondo ni horizonte. Pero, confiando en el instinto y aplicando algo de lógica criolla, siento que el cubano le está ganando la partida al totalitarismo al poder valorar ahora en su verdadera dimensión todo lo perdido. Cuba y el talento de sus cubanos, los de adentro y los de afuera, habitan en una caja de PandoraCreo en el cubano y en una Cuba democrática futura, que rechazará toda dependencia -una Cuba distinta muy evolucionaria y nada revolucionaria que será un paradigma para toda la América Latina. Dios y los cubanos quieran que sea así.


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Un Estudio Aboga por Un Reencuentro Cívico Nacional

El informe titulado Cuba, la reconciliación nacional fue elaborado por el Grupo de Trabajo Memoria, Verdad y Justicia (GTMVJ) tras un trabajo investigativo que contó con el aporte de 26 expertos cubanos y de otras nacionalidades por casi tres años.

El documento será presentado oficialmente hoy en Miami durante la realización de un panel integrado por el abogado Pedro Freyre; José Ignacio Rasco, del Partido Democráta Cristiano de Cuba; el ex prisionero político Angel de Fana, de la organización Plantados; José Miguel Vivanco, representante de Human Rights Watch (HRW); y la profesora Marifeli Pérez-Stable, coordinadora de GTMVJ.

La actividad será a las 6:30 p.m. en el Hotel Omni Colonnade, en Coral Gables.

“La aspiración de Cuba la reconciliación nacional es la de una democracia verdadera para Cuba, ya que sólo un Estado de derecho puede garantizar la reconciliación suficiente para que los cubanos vivan en paz”, señala el texto. “El único fin que no admite concesión alguna [es] la convivencia cívica y democrática entre todos los cubanos”.

El informe fue redactado después de tres reuniones y una permanente comunicación entre los miembros del Grupo, así como de múltiples consultas con cubanos de la isla y de la diáspora. El estudio fue financiado con $300,000 provenientes de la Fundación Ford y el Open Society Institute.

Se han editado 4,000 ejemplares del libro en español y 2,000 en inglés, y el texto completo podrá consultarse a través de la página electrónica www.memoria.fiu. edu

El grupo se centró en estudiar los daños humanos en la isla, descartando dos temas que generalmente emergen en las discusiones sobre Cuba: el embargo estadounidense y las propiedades confiscadas por el gobierno de Fidel Castro a partir de 1960.

“Tenemos una ruina política en nuestro país y apostamos a que suficientes cubanos se nieguen a seguir en ese camino, asumiendo la responsabilidad de edificar un futuro de reconciliación y paz”, dijo Pérez-Stable en conversación con El Nuevo Herald.

La académica insistió en que sólo un espectro político que albergue “un centro amplio y fuerte” podrá fomentar el pluralismo necesario para la convicencia cívica y democrática entre todos los cubanos.

“La prerrogativa fundamental sobre el futuro de Cuba está en la isla, pero nosotros [en el exilio] podemos hacer un aporte decisivo desde ahora al reencuentro nacional”, agregó Pérez-Stable, quien consideró que los recientes acontecimientos de represión contra los disidentes en la isla no hacen más que acentuar la “crisis agónica” del régimen castrista.

El informe relaciona experiencias de transiciones democráticas en países como España, Argentina, Chile, El Salvador, Nicaragua, y Sudáfrica, así como las naciones de Europa del Este.

Entre los aspectos que deben ser investigados y determinados se plantean las violaciones perpetradas por el gobierno cubano, los delitos abusos y atrocidades de la oposición violenta y las implicaciones de Estados Unidos.

“Este es un texto de reflexión, no de conclusiones, donde hacemos más preguntas que respuestas”, indicó Freyre.

El informe identifica cuatro elementos centrales para el proceso de reconciliación nacional: 1) la reconciliación de cada cubano consigo mismo, 2) la reconciliación familiar, 3) la reconciliación en la diáspora y 4) la reconciliación política bajo la protección de un Estado que respete el derecho ciudadano de disentir sin sufrir represalias.

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Anticipo del Centenario de la República de Cuba

Por OLGA CONNOR
Publicado en El Nuevo Herald
26 de julio del 2000

No nacieron dentro de la República. No oyeron la historia de la República. Pero a pesar de la falta de información en las escuelas, a los jóvenes de las generaciones cubanas de los últimos 40 años, no les pudieron borrar la memoria.

“Con todo el lavado de cerebro allá adentro, y así y todo no pudieron”, dice el escritor William Navarrete, de 31 años, residente en París, quien tuvo que estudiar en libros prohibidos la historia de la Cuba prerrevolucionaria.

“La República está fuera de Cuba”, comenta Navarrete, y fuera de la isla, piensa, debe celebrarse el centenario, que ocurrirá el 20 de mayo del 2002, 100 años después de izarse la bandera cubana por primera vez en el Castillo del Morro de La Habana.

La Association du Centenaire de la République Cubaine en París fue fundada por Navarrete y Enrique José Varona, descendiente del ilustre filósofo positivista cubano de su mismo nombre. Ambos son especialistas en historia del arte y colaboran en un libro sobre artistas y críticos de arte cubanos. Navarrete también ha incursionado en la historia de la música popular, y L’Harmattan le publicará La chanson cubaine: textes et contexte (La canción cubana: textos y contexto).

El acto fundamental de la Asociación del Centenario será una publicación especial a través del periódico Le Monde, dice Navarrete, en que se abarquen distintos temas a cargo de especialistas sobre religión, sociología, arte, política y economía, que cubra el período republicano, es decir, los primeros 56 años.

“No queremos prolongarlo hasta la época actual”, proclama. “No reconocemos que el gobierno actual sea una república, porque ha violado la Constitución del 40 que fue la última constitución cubana”.

“Con sus altas y sus bajas ese proceso constitucional cubano está en el exilio”, razona Navarrete. “Sabemos todos los `chanchuyos’ que hay, pero se ha exiliado gente de mucho valor. Han muerto aquí, en España, en Francia, en Puerto Rico, en Miami, fundamentalmente se han mantenido vigentes ciertas tradiciones políticas de la República que en Cuba se han ignorado”.

“En Cuba no hay Congreso ni Senado, lo que hay es una asamblea del poder popular que es para asentir y aprobar al mandatario superior”, dice, reafirmando su tesis.

El Boletín llamado 100 Años es una de las actividades de la Asociación. En el machón aparecen los miembros benefactores y adherentes: el editor de la colección Colibrí, Víctor Batista-Falla, residente en Madrid; el dramaturgo Eduardo Manet que trabaja y vive en París, y la organizadora de la exposición de arte cubano en Aix en Provence en 1998, Isabel Meyer Calonder. Aparecen también la artista cubanofrancesa Gina Pellón, el reconocido profesor y crítico literario Enrico Mario Santí y el arquitecto David Bigelman, profesor de la Universidad de París, entre muchos intelectuales cubanos que residen en Europa y América.

Los artículos del boletín son de índole cultural, como en abril-mayo una monografía sobre Varona, un artículo sobre Alejandro Humboldt y una entrevista al pintor cubano en París Jorge Camacho. Pero también hay un editorial y una carta a Bill Clinton sobre el caso de Elián, que señalan una filiación política específica.

En el 2002 la Asociación del Centenario cesará. ¿Y qué pasará si no tienen necesidad de celebrar el aniversario fuera de la isla perdida?

* La República en FIU

No sólo los cubanos de París piensan en la conmemoración de la República de Cuba. En octubre el Instituto de Investigaciones Cubanas (CRI) de la Universidad Internacional de la Florida, celebrará su tercer congreso interdisciplinario, que, como dice Uva de Aragón, subdirectora del CRI, es ya un MiniLASA (Latin American Studies Association), debido al número de trabajos.

Una de las mesas redondas este año, dirigida por Marifeli Pérez Stable, versará sobre la historiografía de la República de Cuba (1902-1958).

El Congreso se abrirá el 18 de octubre con la presentación del libro de María Luisa Lobo Montalvo (fallecida hace dos años) Havana: History and Architecture of a Romantic City, con prólogo de Hugh Thomas, editado en Londres, que también contiene historia arquitectónica y artística de la época de la República.

* La República en libros

Marifeli Pérez Stable está escribiendo un libro (precisamente durante su temporada de sabática en Miami) sobre la trayectoria cubana, desde 1868 al 2000. Su interés es repensar la historia de la nación desde una perspectiva diferente. Siempre se ha estudiado a Cuba en sus relaciones con el azúcar y los americanos, dice. Su idea es ver el papel de los políticos cubanos, sobre todo de las élites, porque la revolución es populista y no ha reconocido a los grupos dirigentes del pasado.

Hay que estudiar los momentos claves, comenta: “Por ejemplo, uno de mis argumentos es que hay que destacar el valor de Tomás Estrada Palma, quien después de un recorrido por la isla de Cuba en 1902, entró como civil en La Habana para declarar la independencia”.

“Una reevaluación de la Enmienda Platt es necesaria en el contexto de los hechos de 1905-06, en que se pone en vigor”. Estrada Palma y los conservadores no querían que ganaran los liberales e hicieron trampa en las elecciones, entonces los liberales se alzaron. “Ambas partes pidieron la intervención de los norteamericanos”, explica Pérez Stable. “La pelota estaba del lado de los cubanos que marcaron nuestra historia, y no tanto porque estuviera el `águila’ sobre nosotros”.

* Teatro campesino

La luz, el agua, la tierra, el viento le dieron la pauta a José González Oriol para titular su grupo en Cuba Teatro de Los Elementos, desarrollado al aire libre en Cumanayagua, su pueblo natal, en las estribaciones de la Sierra del Escambray.

El director cubano de visita en Miami explicó cómo organiza sus presentaciones estilo “teatro calle”, el jueves pasado al mediodía en la Universidad Internacional de la Florida. La asistencia de alrededor de unos 12 especialistas a la charla, patrocinada por el Instituto de Investigaciones Cubanas, incluía a los teatristas cubanos de Miami: Mario Ernesto Sánchez, director de Avante, y Teresa María Rojas, directora de Prometeo.

Oriol, que aceptó que su trabajo está influido por los autos sacramentales medievales, inviste a los personajes de valores alegóricos y los disfraza con los materiales a mano: el carbón y las pinturas vegetales, y la ropa de yute.

El pueblo forma parte integral de sus representaciones, colaborando en las creaciones. Una de sus experiencias fue en un pueblo de descendencia haitiana en Oriente. Otra temporada transcurrió en Jacksonville, un pueblo al sur de Isla de Pinos (ahora de la Juventud), fundado por caimaneros, en el que aún se habla inglés y español en un bilingüismo arcaico.

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Debaten en LASA las Contradicciones del Regímen Cubano con los Intelectuales

En un panel titulado “Los intelectuales y la democracia en Cuba”, académicos y escritores debatieron la intrincada madeja de relaciones entre poder revolucionario e intelectualidad, y lanzaron agudas interrogantes de cara al futuro de la isla.

La sesión convocó a unos 150 asistentes al XXII Congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA), que concluye hoy en el Hotel Hyatt, en el centro de Miami.

El profesor español Ignacio Sotelo, de la Freie Universitat Berlín, Alemania; el escritor mexicano Carlos Monsiváis, y los cubanos exiliados Jesús Díaz, Rafael Rojas y Marifeli Pérez-Stable, integraron el panel, que terminó en un intenso diálogo con la audiencia.

Sotelo hizo un recuento de las relaciones entre Cuba y España durante el siglo XX y analizó el profundo impacto de la revolución castrista en la sociedad española hasta la actualidad, mientras Monsiváis centró su exposición en “la hegemonía perdida” del discurso castrista entre la intelectualidad mexicana.

Monsiváis abordó el papel de la Casa de las Américas, fundada en 1960 como un centro promotor de “compromisos y resonancias” en el continente, y reflexionó sobre el “corte estalinista del caso Padilla”, el conocido episodio de condena oficial contra el poeta Heberto Padilla en 1968.

Añadió que, para la izquierda intelectual latinoamericana, ha quedado ya resuelta “la confusión unívoca entre Cuba y el régimen de Fidel Castro” de los primeros años de la revolución.

Rafael Rojas, del Centro de Investigación y Docencia Económicas de México, realizó un “contrapunteo cubano entre el nihilismo y el civismo” en la historia intelectual cubana.

“El legado nihilista pesa sobre la percepción acrítica que en muchos momentos ha tenido el intelectual cubano de la revolución”, destacó Rojas.

Rojas se refirió al desencanto de la política en la tradición intelectual cubana y citó el ejemplo paradigmático de José Martí, quien expresó en uno de sus artículos: “Es saludable desertar de la política”.

La intervención de Díaz, quien dirige en Madrid la revista Encuentro de la Cultura Cubana, se concentró en su testimonio de la experiencia revolucionaria y estuvo matizada por una fuerte carga autocrítica.

El escritor, exiliado desde 1991, evocó su labor en el Departamento de Filos