February 7th, 2007

Cuarteto populista

Publicado en Infolatam
www.infolatam.com
7 de febrero de 2007

Las elecciones libres e imparciales se han vuelto costumbre en América Latina. Tras la temporada electoral tan concurrida del 2006, Latinobarómetro registró un apoyo inusitadamente fuerte por la democracia en la región. Tantas elecciones hicieron recordar a ciudadanos por doquier sus muy bien ganados derechos y libertades. Además, tres años de crecimiento económico sostenido han despertado de nuevo las esperanzas de movilidad social. Libertad y una vida mejor, de eso se trata.

En sus tomas de posesión, Hugo Chávez, Daniel Ortega y Rafael Correa ofrecieron otras perspectivas. A diferencia de la mayoría de los latinoamericanos, desprecian la democracia representativa y la economía de mercado como las mejores vías para progresar. La democracia y los mercados, es cierto, no han podido llenar las expectativas, razón por la que ahora provocan legítimo enojo en muchos círculos. Cuando las instituciones no responden a sus intereses y el crecimiento no se comparte, los ciudadanos tienden a escuchar a gente como Chávez, Ortega, Correa y al cuarto jinete, Evo Morales.

Aun antes de asumir la presidencia, Chávez apuntaba a la radicalización. Anunció nacionalizaciones en los sectores de telecomunicaciones y de electricidad. Despojó al banco central de su autonomía para eliminar las últimas restricciones al gasto estatal. Chávez busca una mayor presencia del Estado en los campos petrolíferos del Orinoco. El socialismo del siglo XXI está cobrando fuerza.

La “democracia directa” no es más que un mensaje cifrado para el poder sin frenos, y Chávez es un maestro acaparándolo. Todos los partidos chavistas pronto se desbandarán en favor de un solo partido gobernante. El Congreso acaba de concederle al presidente poder para gobernar por decreto durante 18 meses. Una modificación constitucional que permita la reelección indefinida pudiera estar al doblar de la esquina. Los venezolanos son los partidarios más fuertes de la democracia en América Latina. La oposición - que consiguió 38 por ciento en las elecciones de diciembre - debiera planear protestas inteligentes contra la anunciada radicalización de Chávez.

La segunda presidencia de Ortega no es probable que sea copia de la primera. Seis de cada 10 nicaragüenses esperan que su nuevo presidente maneje bien la economía. Ha reafirmado la afiliación de Nicaragua al Cafta-RD y escogido a un equipo sensible para dirigir la economía, a la par que se une al ALBA ?la alternativa de Chávez a tratados de libre comercio con EE.UU.? y acepta un paquete jugoso de ayuda exterior de Venezuela. Si mantiene en la presidencia las destrezas que demostró en la campaña, Ortega bien pudiera ganar los juegos malabares.

¿Será Correa el primer presidente de Ecuador en 10 años que termine su período? Las posibilidades son negativas, en particular si arremete con una Asamblea Constituyente que reestructure el sistema político en su propia imagen. Ya hemos visto los primeros enfrentamientos en ese sentido. Al igual que Morales en Bolivia, Correa está siguiendo el modelo de Chávez de trastocar la separación de poderes mediante una nueva constitución. La Asamblea Constituyente de Bolivia, sin embargo, ha estado paralizada durante meses en medio de una polarización creciente que ya ha costado vidas.

La única salida es emplazar diálogos nacionales inclusivos. Pero Correa y Morales carecen de disposición para transar. Ortega, por otra parte, sí negocia - como bien ha demostrado en el pacto con el ex presidente y reo, Arnoldo Alemán- y podría terminar siendo el menos peligroso del cuarteto populista. En lo que respecta a América Latina, la ironía no parece tener límites.