Cuba, la reconciliación nacional

Cuba, la reconciliación nacional es un informe inusual. Pone su mirada en una Cuba democrática que aún no está a la vista e invita al diálogo sobre algunos temas que esa Cuba seguramente enfrentará. ¿Qué hacer con un legado de violaciones de los derechos humanos una vez emprendida la transición? De distintas maneras, las democracias surgidas a partir de los años 70 han intentado responder a esta pregunta y, en muchos casos, la respuesta ha sido la creación de una comisión de la verdad. La experiencia subraya la existencia de tres facetas centrales en los interrogantes sobre el pasado: la recuperación de la memoria silenciada o ausente, el establecimiento de la verdad sobre lo acontecido y la búsqueda de la justicia. Es importante, asimismo, destacar que la democratización y la reconciliación en las nuevas democracias son procesos inconclusos y, en no pocos casos, dolorosamente insuficientes. No obstante, la democracia–por ser el único sistema político fundado sobre el derecho ciudadano a disentir por medios propios y autónomos sin sufrir represalias por ello–puede ampliarse, consolidarse y renovarse. En ese sentido, las diferencias con los regímenes dictatoriales que le precedieron no pueden ser mayores: la democracia se nutre de una ética de medios y derechos universales, mientras que las dictaduras imponen fines partidarios absolutos.

El Grupo de Trabajo Memoria, Verdad y Justicia consideró oportuno imaginarse una Cuba democrática–única capaz de asentar la reconciliación nacional–y pensar sobre estos temas con la esperanza de serle útil a los cubanos que eventualmente acometan la transición en la Isla. Hacemos dos recomendaciones centrales: que se dialogue–entre todos los cubanos y con todos los que se interesen por Cuba–sobre el reencuentro cívico cubano y que los cubanos busquemos los medios para recuperar nuestra memoria histórica como elemento cardinal para ese reencuentro, necesariamente pacífico, incluyente y democrático.