January 1st, 2004

El Saldo de 45 Años de la Revolución Cubana

Por WILFREDO CANCIO ISLA
Publicado en
El Nuevo Herald
1 de enero del 2004

La revolución que llevó al poder a Fidel Castro arriba hoy a sus 45 años de existencia en medio de enconados debates sobre sus proclamadas conquistas sociales, su trascendencia histórica y su legado para el futuro de Cuba.

En Cuba, el gobierno celebrará la efemérides con un festejo popular que incluye espectáculos artísticos y conciertos en La Habana y los 169 municipios de la isla.

Según la propaganda oficial, Cuba tiene mucho que celebrar en un año signado por “la lucha contra el bloqueo de Estados Unidos y por lograr una cultura general integral”, y cuando puede exhibir un crecimiento económico del 2.6 por ciento, superior al que registrará América Latina en el período.

Pero para la disidencia interna y la mayoría de los exiliados, el arribo del régimen castrista a su aniversario 45 no ofrece ningún motivo para festejar en un año particularmente cargado de represión y penurias para la población.

Dieciséis personalidades de diferentes ejecutorias, en el movimiento opositor y en la diáspora, ofrecen a El Nuevo Herald sus opiniones sobre este acontecimiento, respondiendo a la pregunta: ¿Cuál es para usted el saldo de 45 años de revolución en Cuba?

Guillermo Cabrera Infante, escritor, Premio Cervantes de Literatura: Ha sido una era de sangre, sudor y lágrimas. Ellos se han robado la patria y le han dado a los cubanos la muerte.

Huber Matos, ex comandante de la revolución, presidente de Cuba Independiente y Democrática: La revolución cubana fue una gran esperanza y una oportunidad magnífica para que nuestra república consolidara su institucionalidad democrática, independencia y soberanía. Lamentablemente, Fidel Castro, movido por su ego insaciable, usó su enorme influencia sobre la población, la mentira, el terror y la complicidad de algunos socios del liderazgo revolucionario, para prostituir el proceso, transformando la república en feudo suyo. A la luz de 45 años de ejercicio del poder castrista, la revolución cubana es el fraude más inmoral y costoso que haya tenido que sufrir pueblo alguno en tierras de América.

Carlos Franqui, escritor, ex director del diario Revolución: Cuba es una ruina material, económica, industrial, comercial, agrícola, social, cultural, moral y humana: la tragedia incluye un millón de presos y castigados, decenas de miles de fusilados y desaparecidos, dos millones de desterrados, más de un millón de desempleados…. Cuba se ha aldeanizado. Las tres verdades castristas de “empleo, salud y educación” son tres mentiras; la ración alimenticia es menor que la de los esclavos; escasean la electricidad, la ropa y los zapatos; las casas se derrumban, pululan la corrupción, el robo, la mentira, la vagancia, la violencia, el crimen, el privilegio y la discriminación. Medio millón de cubanos fueron enviados a guerras en 15 paísesa hacer guerrillas, terrorismo o narcotráfico. Once millones quieren escapar del “paraíso castrista”.

Mario Chanes de Armas, asaltante del Cuartel Moncada, expedicionario del yate Granma, cumplió 30 años como prisionero político: La revolución se hizo para combatir una dictadura, pero sus ideales fueron apuñalados desde el comienzo por Fidel Castro, que desde el poder empezó a pisotear los derechos constitucionales que prometió defender. Lo peor es la cárcel, el dolor y la división de las familias.

Max Lesnik, director de Radio-Miami y dirigente de Alianza Martiana: Juzgar en 45 segundos de lectura un proceso de 45 años de historia será como pretender reducir un bosque a un simple palillo de dientes. La Revolución Cubana, como todo cambio social trascendente, que se realiza frente un vecino poderoso que se le opone -Martí le llamó el Norte revuelto y brutal que nos desprecia- tiene momentos de grandeza y episodios de excesos y mezquindades. Instantes gloriosos y momentos penosos. Cuando se cierre el proceso de confrontación entre Estados Unidos y Cuba, entonces, y sólo entonces, será el momento en que veremos la luz de un sol en el que hoy algunos sólo ven las manchas.

Vladimiro Roca, hijo del fallecido líder comunista Blas Roca y líder de la coalición disidente Todos Unidos: El proceso revolucionario ha sido una catástrofe, una decepción perpetua y una estafa colosal. Estamos en el capítulo final de una telenovela en tiempo real, donde al director en jefe le quedan sólo dos opciones: hacer los cambios, aunque sólo sea una reforma económica, o utilizar la fuerza y la represión para mantenerse en el poder en medio de este desastre.

Claudia Márquez, periodista, vicepresidenta de la Sociedad de Periodistas Márquez Sterling, editora de la revista independiente De Cuba: Tengo 26 años, por lo que nací en la mitad del proceso, escuchando la propaganda del presente y las promesas de futuro. Pero nunca he logrado sentirme libre en mi propio país. Percibo la nostalgia de los que están fuera del país, pero aquí también muchos cubanos nos sentimos exiliados en nuestro propio país, extraños, reprimidos por el simple hecho de pensar diferente al gobierno. Sueño con el momento de sentir, por primera vez, la libertad.

Rafael Rojas, ensayista, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) de México: Una economía precaria y dependiente. Un mercado desabastecido y raquítico. Una sociedad más integrada, pero menos libre. Un Estado más equitativo, pero menos legal. Un gobierno más personalizado y menos distribuido. Una cultura viva, nueva, diferente y controlada. Una política menos representativa, menos cívica, más autoritaria y tan corrupta. Un país que es símbolo antiamericano y realidad latinoamericana. Una nación, más que dividida, fragmentada entre la isla y el exilio.

Marifeli Pérez-Stable, profesora de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), autora de La Revolución cubana: origen, desarrollo y legado: Cabría sacar el saldo político. Prefiero, sin embargo, sacar otro: el de nuestros sentimientos. Aquel 1ro de enero fue recibido por un júbilo nacional casi sin precedentes y digo casi porque -Enmienda Platt aparte- la fundación de la república suscitó una alegría parecida. En ambas ocasiones, la inmensa mayoría depositó sus esperanzas en la nueva Cuba que nacía y, al verlas frustradas, la rabia -con razón- primó. Hoy no es así. Cada día son más los cubanos que sanamos nuestras heridas, abrazamos a nuestros familiares del bando opuesto y nos reconciliamos con nosotros mismos. Por no temerle a la luz ni a la generosidad, somos la peor pesadilla de un régimen que necesita del odio y sobrevive por la oscuridad. Andamos por nuevos caminos hacia un nuevo júbilo nacional.

Carlos de la Cruz, empresario, presidente de Eagle Brands: ¿Cómo es posible que en el siglo XXI siga existiendo la dictadura de Fidel Castro en Cuba? La miopía deliberada de los organismos internacionales como Naciones Unidas en virtud de proteger la soberanía de los países y sobreponer los intereses mercantiles sacrificando los Derechos Humanos y de bienestar del pueblo, ha permitido que aún después de la caída de la Unión Soviética, Fidel Castro continúe en el poder. El saldo de la revolución cubana es el descalabro de un país que ha pasado de segundo entre los de mayor ingreso per cápita en el hemisferio a uno de los últimos. Desgraciadamente esta miseria y la falta de libertad han llevado a nuestro pueblo a anhelar irse de su patria.

Guillermo Alvarez Guedes, humorista: Aprender que uno quiere a su patria. Reconocer que es muy triste no tenerla. He vivido 43 años de exilio añorando a mi patria por culpa de una revolución atrofiada que nos lastimó a todos. Uno de los seres más desgraciados de este mundo es aquel que no tiene patria. Aunque sea una mierda lo que quede. Parafraseando un exergo conocido, Cuba es un país que no existe; yo nací allí.

Willy Chirino, cantautor: La revolución cubana ha conseguido todo lo opuesto a lo que se propuso. ¿Reforma agraria? ¿Erradicar el racismo y la prostitución? ¿Educación y salud? Tengo que decir que yo, un guajirito pinareño, salí de Cuba con segundo año de bachillerato sin haber pagado un centavo por educarme, y que cuando llegué a Estados Unidos mis conocimientos estaban muy por encima de los estudiantes de mi nivel aquí. No obstante, no hay adelanto que valga a cambio de la opresión de un pueblo. Lo que nos deja esta revolución es una larga noche de divisiones familiares, dolor, hambruna, degeneración y muerte.

Gisela Delgado, directora del Proyecto de Bibliotecas Independientes de Cuba (PBIC) y esposa del disidente Héctor Palacios, condenado a 25 años: Han sido 45 años de violaciones de derechos humanos. Los bastiones de salud y educación se han desmoronado: no hay medicamentos en los hospitales y faltan los profesores en las escuelas. El sistema socialista se ha convertido en una angustia para el pueblo cubano. Los derechos son todos o no lo son: la medicina y la educación gratuitas no pueden excluir la libertad de expresión.

Alcibiades Hidalgo, ex embajador de Cuba ante Naciones Unidas: Cuarenta y cinco años después, mi saldo es el de los sueños robados. A todos los cubanos Fidel Castro nos ha robado algo. A mi generación, que creció en la isla y abrazó todas las promesas, la privó de su identidad y de su autodeterminación. Las hermosas ideas de libertad e igualdad (nunca habló de fraternidad) resultaron falsificadas, apenas una coartada hacia un poder delirante, dueño y señor de almas y haciendas, que ha convertido a Cuba en un penoso anacronismo político. Para la reconstrucción de la nación, hay que meditar también en cómo educar a los jóvenes cubanos para que sus sueños sigan siendo imprescindibles y legítimos.

Blanca Reyes, esposa del poeta Raúl Rivero, condenado a 20 años: Tenía 11 años cuando triunfó la revolución. Entonces amé y seguí a un rey mago barbudo de 33 años, que ha terminado como un caprichoso, viejo dictador. Viví obnubilada hasta cierto día de 1980, cuando, parada en Galiano y Neptuno, comencé a descubrir una Habana destruida. Lamento haber entregado mi juventud y mi vida a algo que no valía la pena…

Nicolás Quintana, arquitecto: Cuba se halla sumergida en un submundo kafkiano que parece no tener fondo ni horizonte. Pero, confiando en el instinto y aplicando algo de lógica criolla, siento que el cubano le está ganando la partida al totalitarismo al poder valorar ahora en su verdadera dimensión todo lo perdido. Cuba y el talento de sus cubanos, los de adentro y los de afuera, habitan en una caja de PandoraCreo en el cubano y en una Cuba democrática futura, que rechazará toda dependencia -una Cuba distinta muy evolucionaria y nada revolucionaria que será un paradigma para toda la América Latina. Dios y los cubanos quieran que sea así.