January 26th, 2008
Nuevos horizontes para Cuba
Publicado en Infolatam
www.infolatam.com
26 de enero 2008
Fidel Castro cumple un año y medio sin aparecer en público. La visita a Cuba del presidente Luiz Inácio Lula da Silva se había planeado con meses de antelación. Al gobierno cubano, no obstante, le vino como anillo al dedo que la fecha inicial -22 y 23 noviembre de 2007- se pospusiera para el 14 y 15 de enero. Brasil necesitaba más tiempo para considerar la amplia lista de temas que Cuba había planteado.
Con el NO en el referéndum constitucional el 2 de diciembre, mientras tanto, los venezolanos le propiciaron a Hugo Chávez su primera derrota electoral. La Habana debió sorprenderse tanto o más que Caracas. Al Comandante Fidel Castro nunca le han caído bien las elecciones, es decir, aquellas en que realmente perder fuera una posibilidad. Así y todo, admiraba la habilidad de Chávez de arroparse con la democracia a la par que la deformaba. Por el NO de la mayoría ciudadana, el futuro del chavismo es hoy incierto.
Después del 2 de diciembre, la visita de Lula a La Habana cobraba aún mayor importancia. Aun antes del revés a Chávez, Cuba ya buscaba ampliar sus horizontes. Ahora la urgencia era mayor. Todos los reportajes sobre las 24 horas que Lula pasó en La Habana resaltaron su encuentro con Fidel.Las dos horas y media que pasaron juntos fueron mayormente de valor sentimental. Lula lo dijo clarito: “Soy de la generación apasionada por la revolución cubana y profeso por Fidel un cariño muy especial”.
Asimismo se remarcaron unas palabras del Comandante en “Regalo de Reyes”, la reflexión aparecida el mismo día del encuentro con Lula: “No disfruto de la capacidad física necesaria para hablarles a los vecinos del municipio donde me postularon el próximo domingo [el pasado 20 de enero]. Hago lo que puedo: escribo”.
Una vez más, Fidel dió a entender la posibilidad de retirarse, pese a su candidatura a diputado a la Asamblea Nacional por el Distrito 7 de Santiago de Cuba. Como nunca hubo la más mínima duda de su elección, la interrogante sigue siendo si regresará a la presidencia de los consejos de Estado y de Ministros. El 24 de febrero la nueva Asamblea Nacional quedará constituída y sólo entonces sabremos si el Comandante se retira para escribir o si es que, en realidad, puede hacer algo más.
Por último, los medios destacaron la firma de diez acuerdos económicos -sobre la exploración y tecnología petroleras, la industria azucarera, la construcción de carreteras, el desarrollo industrial, el transporte, la biotecnología y la informática, entre otros- por un monto de hasta mil millones de dólares. Si bien sólo se concretó una línea de créditos de 100 millones de dólares para la compra de alimentos, los lazos entre La Habana y Brasilia deben consolidarse. Brasil es el segundo socio comercial de Cuba en América Latina. Venezuela, claro, es el primero.
“Fue todo un éxito”, dijo la ministra cubana de la Industria Básica, Yadira García, respecto a la visita de Lula. “Ahora nos queda trabajar mucho para seguir avanzando”. En parte, los avances dependen de que el gobierno cubano impulse, de una vez por todas, los “cambios estructurales y de conceptos” que Raúl Castro anunciara el 26 de julio de 2007. Sin una reestructuración de la economía, el capital brasileño no potenciará las inversiones que Cuba necesita para modernizarse y que, de paso, le ampliarían sus horizontes más allá de Caracas.
Por eso, el encuentro entre Lula y Raúl -sobre el cual poco o nada se ha filtrado- fue lo más significativo en términos políticoeconómicos. Casi seguramente discutieron el tema energético tanto en torno al petróleo como al etanol. Las críticas del Comandante aparte, la producción de etanol a partir de la caña de azúcar es un renglón ineludible para una Cuba comprometida con la modernización económica. Los brasileños, por supuesto, algo saben de ese giro.
El quid del asunto es relativamente sencillo. Sólo si se materializa una voluntad real de cambio en Cuba podrá Brasil -lo mismo aplica a España, la Unión Europea, Canadá o México- incrementar sus inversiones. Únicamente a Chávez le interesa que las cosas en Cuba se queden como están.