December 31st, 2008

Medio siglo en Cuba

Publicado en Infolatam
www.infolatam.com
29 de diciembre de 2008

Medio siglo. Se dice fácilmente pero no así lo que las décadas transcurridas desde el 1º de enero de 1959 han representado para los cubanos. Entonces, casi un pueblo entero abrazó a los jóvenes barbudos. Por fin, los cubanos lograríamos una Cuba soberana, justa y democrática. La alegría y la esperanza cundían por doquier.

Hoy Cuba es otra pero no la que parecía despuntar en 1959. La soberanía se ha impuesto a expensas del bienestar del cubano y la cubana de a pie que -como todos los seres humanos- aspiran a una cierta prosperidad. La máxima dirigencia, sin embargo, optó por defender unos supuestos principios por encima de los menesteres cotidianos.

¿De qué soberanía se trata si La Habana hoy le compra a Estados Unidos entre 500 y 600 millones de dólares al año en alimentos por la indigencia escandalosa de la agricultura cubana? ¿Dónde está la justicia de un peso que vale muy poco -y que, por tanto, agobia y humilla a la gente- por la testarudez de no alentar la productividad, las inversiones y la recompensa al trabajo bien hecho? ¿Cómo es posible hablar de democracia cuando la involuntad de una persona basta para detener políticas que los cubanos y las cubanas piden a gritos?

¿Ha habido cambios con Raúl Castro? Por supuesto, aunque se quedan cortísimos a la luz de lo que la gente necesita. Así y todo, la incipiente reforma agrícola debe valorarse por lo que pudiera representar para el consumo cotidiano y, quizás, para reducir las importaciones. La temporada ciclónica reciente, sin embargo, causó daños de hasta 10 mil millones de dólares y los gobernantes no parecen proclives a la audacia necesaria para acelerar las reformas.

Raúl, además, ha estado ordenando el Estado cubano y recuperando la institucionalidad. Para su hermano, ésta -aun la del unipartidismo- siempre fue dispensable. Así pues, por ejemplo, desbandó el Grupo de Apoyo al Comandante en Jefe que fungía como si fuera gobierno paralelo, convocó el dilatado congreso del Partido para fines de 2009 y anunció una reestructuración del Estado todavía pendiente. Si bien estas correcciones no conducen a Cuba ni a la democracia ni al mercado, sí la alejan del caos y, en parte, la arbitrareidad de un poder cuasi absoluto y unipersonal.

La elección de Barack Obama pudiera representar un viraje en las relaciones con Cuba. A Sean Penn, Raúl le dijo: “Podemos hacer exigencias sin decirle al otro qué hacer dentro de sus fronteras”. En Brasil repitió varias veces que Cuba respondería a Washington “gesto con gesto” y acto seguido propuso un canje de presos políticos por los llamados Cinco Héroes condenados por espionaje en Estados Unidos.

Como balón de ensayo, la propuesta pudiera ser un punto de partida, pero no si se pretende realmente llevar a cabo ese canje. Los presos políticos de ninguna manera pueden equipararse con cinco espías quienes sí serían canjeables por fugitivos de la justicia estadounidense que viven en Cuba. Para encaminar sus relaciones por otras sendas, Estados Unidos y Cuba deben hacerse exigencias con posibilidades de ser respondidas. Veremos a ver qué pasa luego que Obama asuma la presidencia.

Hace medio siglo la revolución se nutrió de la alegría y la esperanza de casi todo un pueblo. Hoy, por el contrario, el gobierno necesita su temor, su apatía y su desesperanza para mantenerse en el poder. Es hora que los gobernantes cubanos respeten a la gente, al menos, en cuanto a sus derechos económicos. Andar lento con las reformas les puede parecer un camino más seguro para retener el poder que emprenderlas con valentía. Me parece que se equivocan.